Mantener la frente baja y trabajar duro, así se puede describir la vida de José Vargas. En un reciente artículo en New York Times, Vargas relata la historia de su arduo trabajo y su lucha por convertirse en el respetado reportero y miembro de un grupo ganador del premio Pulitzer que es hoy en día.
Pero el enfoque de la historia de José Vargas no es su lucha, ni su trabajo, el enfoque es su estatus migratorio ya que Vargas es un inmigrante indocumentado. Enviado por su madre con un coyote por avión, Vargas llego a este país a los 12 años a vivir con sus abuelos, quienes ya eran ciudadanos naturalizados. No sabiendo de su status migratorio Vargas visito el Departamento de Vehículos Motorizados (DMV) con la esperanza de obtener su licencia de conducir y fue allí que se dio cuenta de su estatus.
Desde ese día Vargas ha vivido con el temor de ser deportado del único hogar que él ha tenido. Por esta razón Vargas ha mantenido la frente baja y trabajado duro pensado que así no tendría que preocuparse de ser deportado.
Actualmente, 11 millones de inmigrantes viven en los Estados Unidos como indocumentados. Cada uno viviendo con el temor, la esperanza de una vida mejor y el deseo de contribuir a la sociedad y al país que consideran su casa. Pero, nuestro actual sistema migratorio separa familias y obliga a millones de inmigrantes trabajadores a vivir en las sombras.
La historia de Vargas nos permite entender sus experiencias personales, pero también nos permite observar la realidad de millones de inmigrantes que trabajan duro cada día. Nos mueve a decir: Ya es hora de poner un alto a las mentiras, a la preocupación y al temor.
Un plan de legalización de indocumentados supondría 1.5 trillones de dólares adicionales al producto interno bruto (PIB) de Estados Unidos por diez años, mientras que un programa de deportación masiva supondría una pérdida de 2.16 trillones de dólares a las arcas de este país en el mismo lapso, según un nuevo reporte del Center for American Progress (CAP) y el Immigration Policy Center (IPC) presentado hoy.
El reporte, preparado por el doctor Raúl Hinojosa-Ojeda, director ejecutivo del Centro de Desarrollo e Integración de Norteamérica de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), concluye además que los trabajadores que se legalicen como resultado de la reforma migratoria generarían entre 4.5 y 5.4 billones de dólares por tres años en ingresos netos por concepto de pago de impuestos.
Asimismo, al mejorarse los salarios de los trabajadores legalizados, supone más dinero para gastar lo que apoyaría la creación de entre 750 mil a 900 mil empleos. Resultaría además en un estímulo económico de entre 30 billones y 36 billones de dólares en ingresos personales.
El informe titulado “Elevando el Piso Salarial de los Trabajadores Estadounidenses” señala que una reforma migratoria integral con un plan de legalización supone un alza anual de 0.84% en el PIB de Estados Unidos al tiempo que aumenta los salarios de los trabajadores nacidos en Estados Unidos y los legalizados.
No obstante, un plan de deportación masiva reduce el PIB en 1.46% anualmente, sin incluir el costo de las deportaciones. El reporte concluye que aunque esta alternativa supondría un alza salarial para los trabajadores menos diestros, reduciría los ingresos de los trabajadores con destrezas especiales y generaría, en general, una pérdida de empleos.
La deportación masiva de 12 millones de indocumentados tendría un costo de entre 206 billones y 230 billones de dólares por cinco años.
De otra parte, el reporte señala que un plan de trabajadores temporales generaría un alza anual de 0.44% en el PIB, para un total de 792 billones de dólares por diez años. Pero según el estudio, el plan reduciría los salarios de trabajadores nacidos en Estados Unidos y los legalizados.
El programa de trabajadores temporales es uno de los puntos más contenciosos de los planes de reforma migratoria. Los sindicatos lo rechazan en favor de una comisión independiente que regule los futuros flujos de trabajadores. Los empresarios, empero, argumentan que sin un plan de trabajadores huéspedes no apoyarían la reforma migratoria.
Como medida de comparación, tras la amnistía de 1986 el Departamento del Trabajo analizó las características de los trabajadores legalizados cinco años después de IRCA y reportó un alza de 15% en los ingresos medios de estos trabajadores. En consecuencia, se fortaleció la productividad y el consumo aún en el periodo de 1988 a 1992 cuando el desempleo aumentó de 5.3% a 7.5%.
Actualmente la tasa nacional de desempleo ronda el 11%. Algunos argumentan que una reforma migratoria en medio de esos índices de desempleo no es viable, pero el reporte concluye que experiencias previas han demostrado que lo contrario es cierto.
Hinojosa señaló que tomando en cuenta la experiencia de la amnistía de 1986, se ha probado que “la legalización crea un estímulo para la recuperación económica”.
La legalidad otorga derechos laborales y en 1986 eso resultó en niveles más altos de ingresos y de consumo y lo mismo puede esperarse esta vez. Igualmente, los niveles más altos de ingresos hacen que esos trabajadores inviertan más en su propia educación lo que a su vez supone mayor productividad.
Dan Griswold, dierctor del Center for Trade Policy Studies de CATO, agregó que “no existe correlación entre el alza en la inmigración y el alza en el desempleo”. De hecho, un estudio de CATO coincide con los hallazgos del reporte de CAP/IPC.
El reporte indica que por las pasadas dos décadas el gobierno de Estados Unidos ha invertido millones de dólares en aplicar medidas centradas en la seguridad que no han frenado la inmigración indocumentada y han supuesto además la depresión de salarios en toda una serie de industrias.
Entre 1990 y 2005 se triplicó la cifra de agentes fronterizos y su presupuesto se disparó, pero entre 1990 y 2008 la cifra de indocumentados se triplicó a 12 millones.
El congresista Luis Gutiérrez introdujo ayer su proyecto de ley de reforma migratoria de CIR ASAP. El proyecto es el paso primero en la lucha para la reforma migratoria in 2010.
En palabras de Gutiérrez, “el tiempo de espera se acabó” y aunque presenta la medida antes del receso navideño, la idea es que “no haya excusa para la inacción en el nuevo año”.
Ahora, necesitamos el apoyo de todos para mantener la presion en el Congreso para actuar sobre la propuesta.
Estamos en un momento decisivo para nuestro movimiento. ¡Hay que unirnos! El proyecto de ley de reforma migratoria ya tiene más que 70 proponentes en el Congreso, pero necesitamos el apoyo de todo el mundo para hacer la reforma migratoria la ley de la nación.
Miles de personas a través de Estados Unidos participaron anoche de la “conversación nacional” sobre reforma migratoria con el congresista demócrata de Illinois, Luis Gutiérrez, en un evento sin precedentes para un movimimento pro inmigrante que con la nueva tecnología espera movilizar a miles para presionar al Congreso y a Barack Obama para que concrete su promesa de campaña de promulgar una reforma migratoria integral.
Se reportaron 1,009 reuniones en casas, Iglesias, y centros comunitarios en 45 estados y en Puerto Rico, y los organizadores calcularon que más de 60,000 personas participaron del evento organizado por la campaña Reforma Migratoria Pro América. Los interesados pueden inscribirse en esta campaña marcando el número 69866 y enviando el mensaje de texto JUSTICIA.
Fueron dos llamadas telefónicas, una en inglés y una en español donde Gutiérrez, la presidenta de la bancada latina del Congreso, Nydia Velázquez, congresista demócrata de Nueva York, y Raúl Grijalva, congresista demócrata de Arizona, junto a líderes locales y nacionales, instaron al público a comenzar a presionar de inmediato a sus representantes al Congreso.
Las miles de personas participaron de las llamadas directamente, las escucharon en los eventos organizados, o a través de estaciones de radio que las transmitieron.
“Necesitamos a cada uno de ustedes llamando a la Casa Blanca y demandando la reforma y llamando a los legisladores… Llamándolos a diario si tienen que hacerlo”, declaró Gutiérrez.
El congresista de Illinois aseguró que será en diciembre cuando presente un proyecto de ley que contemplará una vía de legalización para 12 millones de indocumentados. Esperan además que entre el 12 y el 20 de enero próximos la campaña nacional esté presente en los 50 estados.
La idea es conducir movilizaciones en una especie de recordatorio para Obama que el 20 de enero de 2010 cumple un año en la presidencia, el primer año donde había prometido acción en el frente migratorio. La intención de la campaña es que el Congreso apruebe una reforma en la primera mitad del 2010.
Una de las preguntas formuladas durante la llamada en español recogió la preocupación de millones de personas a través del país: En el 2006, dijo María, desde Iowa, “gastamos mucha energía y perdimos”. ¿Cuál es la diferencia esta vez?, preguntó.
Velázquez dijo que hay tres diferencias esta vez con respecto a 2006-2007: Poder político, esfuerzo organizativo y estrategias a nivel de grupos base.
“En 2008 diez millones de latinos salieron a votar por Obama” y tanto Obama como líderes demócratas del Congreso entienden la importancia del voto latino, dijo Velázquez.
El esfuerzo organizativo, empleando tecnología y redes sociales es diferente. “Mira esta llamada”, dijo Velázquez, y recordó que cuatro años atrás los anti inmigrantes superaron al movimiento pro inmigrante en su presión al Congreso “y nos tomaron desprevenidos”.
En ese entonces los anti inmigrantes superaron a los pro inmigrantes a razón de 20 llamadas por una. Pero esta vez los grupos pro inmigrantes quieren asegurarse de que eso no se repita.
Como observadora en debates previos, como observadora ahora, aunque desde otra perspectiva, y como testigo anoche del proceso organizativo fue alentador ver un movimiento pro inmigrante capaz de coordinar actividades a diversos niveles, local, estatal y nacional, y de hacerlo de manera efectiva.
Más alentador todavía ver la presencia de tanto joven, que trae nuevas ideas y nueva energía a un movimiento que lo requiere.
Se trató de un paso adelante en un proceso que todos admiten no será fácil y que requerirá de la activa participación del público en el proceso de presionar a los políticos.
Angélica Salas, directora de la Coalición por Derechos Humanos de los Inmigrantes en Los Ángeles (CHIRLA), declaró que “marchamos en el 2006, votamos en el 2008, y ahora tenemos que organizar nuestro poder nuevamente…La manera mas fácil de estar conectado es por medio de los teléfonos celulares. Nosotros enviamos textos únicamente cuando es de suma importancia y sabemos que usted debe de tomar acción. En el 2007, cuando el Congreso estaba debatiendo la legalización, los políticos recibieron 20 llamadas en contra por cada llamada a favor de la legalización. Ellos no escucharon nuestras voces, pero eso no sucederá otra vez”.
A tono con la realidad mediática actual, el movimiento pro inmigrante está utilizando las redes sociales y la tecnología en su esfuerzo de movilizar al público para ejercer la presión política necesaria que concrete la reforma migratoria integral.
Mañana miércoles, por ejemplo, en lugar de un “town hall” tradicional conduce uno telefónico con el congresista demócrata de Illinois, Luis Gutiérrez, para hablar del proyecto de reforma que espera discutirse a principios de 2010. Hay más de 700 eventos a través del país, incluso en Puerto Rico, para que el público participe de la “conversación nacional” con Gutiérrez.
La coalición Reforma Migratoria Pro América emplea mensajes de texto por celular para sumar seguidores y ejercer presión ante el Congreso y la Casa Blanca. Los interesados marcan el número 69866 y envían el texto JUSTICIA quedando inscritos en la campaña nacional.
“Nunca antes la gente de los grupos base había tenido la oportunidad de conectar de manera tan cercana y tan directa con las organizaciones pro inmigrantes nacionales”, declaró Rich Stolz, director de la campaña nacional R14A.
No ha sido sencillo
El fallido debate de 2007 evidenció divisiones dentro del movimiento pro inmigrante que le impidieron responder adecuadamente a los grupos anti inmigrantes. Tampoco generó una movilización a nivel de distritos y estados que presionara efectivamente al Congreso.
Pero según Frank Sharry, director ejecutivo de America’s Voice, el panorama ha cambiado: la elección del 2008, sobre todo el aumento de votantes inmigrantes, habló de su poder político.
“También hemos podido demostrar que nuestros opositores no son tan fuertes como la gente piensa y son más extremistas que lo que la gente conoce”, agregó.
Tras el fracaso de 2007 se intensificaron los programas migratorios policiacos. Con la elección de Barack Obama muchos pensaron que eso cambiaría, pero la realidad es que las familias están siendo divididas y la comunidad inmigrante vive atemorizada. “Esa realidad, me parece, motiva una unidad de acción y una urgencia de acción que no vimos en 2007”, dijo Sharry.
En 2006, las marchas
La capacidad de convocatoria del movimiento pro inmigrante tuvo su mayor expresión en 2006 cuando millones de personas salieron a las calles para rechazar el llamado proyecto Sensenbrenner (H.R. 4437), que criminalizaba a los indocumentados.
Las divergencias
Pero el movimiento pro inmigrante fue atacado por los anti inmigrantes, y también surgieron discrepancias de mensaje y estrategia entre los grupos.
Para el otoño de 2006, la capacidad de los grupos pro inmigrantes de atraer gente a sus concentraciones disminuyó y lo mismo se registró en la primera mitad del 2007.
La muerte del proyecto de reforma
La división entre la dirigencia, las divisiones del Congreso, la falta de liderazgo efectivo de la Casa Blanca, y la retórica de los anti inmigrantes contribuyeron al deceso del plan de reforma en junio de 2007.
Intereses encontrados
Las divisiones del Congreso reflejaron la diversidad de intereses y filosofías del movimiento pro inmigrante.
A favor de una reforma migratoria integral pueden estar los granjeros que necesitan mano de obra (que apoyan programas de trabajadores huéspedes), y los trabajadores agrícolas que buscan mejores condiciones laborales.
También la apoya la Cámara de Comercio de Estados Unidos, a la que le interesa el mercado hispano, y organizaciones sindicales como la Central Sindical AFL-CIO, que podría incrementar sus miembros con la legalización de inmigrantes.
La Iglesia Católica comparte el mismo interés por la legalización que las iglesias protestantes con las que compite por fieles.
Dentro de sectores progresistas pueden haber diferencias entre quienes abogan por una reforma conscientes de que se le pedirá negociar, y otros que se oponen a cualquier tipo de concesiones.
11 de septiembre
El Censo 2000 mostró el crecimiento de la población hispana, que intrínsecamente evidenció el aumento de indocumentados.
En septiembre de 2001 la administración republicana de George W. Bush intentaría iniciar una discusión migratoria frenada por los ataques terroristas del 11 de septiembre.
Desde entonces los inmigrantes serían foco de ataques de congresistas, de la radio y la televisión ultraconservadora, y de grupos xenofóbicos.
La caravana de la libertad y CCRI
Ante la difícil situación de los indocumentados, a fines de 2003 se realizó la Caravana por la Libertad de los Trabajadores Inmigrantes.
En 2004 se integró la Coalición para la Reforma Migratoria Integral (CCIR), que lidió con cuando menos cuatro proyectos migratorios propuestos entre 2005 y 2007.
La promesa
La CCIR dejó de operar a principios de 2008 en el despegue de la campaña presidencial que culminó con el triunfo de Obama.
La promesa de reforma migratoria por parte de Obama contribuyó a que obtuviera 67% del voto hispano y 78% del voto de latinos nacidos fuera de EEUU.
RI4A
En junio se lanzó la campaña RI4A con el apoyo de más de 400 organizaciones donde convergen grupos de diverso interés.
El reto del movimiento pro inmigrante en 2010 será no repetir los errores de 2007, lo que se pondrá a prueba cuando haya un plan sobre la mesa.
“Pero esta vez hay un mayor reconocimiento de que el statu quo es un régimen centrado en la aplicación de leyes y que lo único que puede cambiarlo es la aprobación de la reforma migratoria”, concluyó Sharry.
*Rafael Prieto Zartha colaboró en la elaboración de este artículo – rprietoz@hotmail.com
“Los estadounidenses quieren una solución a nuestro dilema migratorio… Pero la solución no es convertir a cada departamento de policía local en una extensión del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE)”.
Esto no lo dijo un activista pro reforma migratoria. Lo dijo el ex jefe de la Policía de Los Ángeles, William J. Bratton, la semana pasada en un editorial del diario Los Angeles Times.
Bratton no está solo. En el transcurso de este año han sido varios los reportes y los eventos en los cuales autoridades policiales se han convertido en aliados de quienes abogan por la reforma migratoria. Las razones son obvias: en vez de concentrarse en labores policiales para garantizar la seguridad de las comunidades con las cuales deben establecer una relación de confianza para poder protegerlas, decenas de departamentos de policía están destinando agentes y tiempo a funciones migratorias.
Ron Miller, jefe de Policía de Topeka, Kansas, lo resumió así: “No podemos proteger a una comunidad que no nos habla. Necesitamos trabajar juntos como nación para abordar la reforma migratoria”.
J. Thomas Manger, jefe de Policía del condado de Montgomery, en Maryland, enumeró las consecuencias de que la comunidad inmigrante sienta temor de las autoridades:
“Un aumento en la cifra de crímenes no reportados, víctimas y testigos renuentes (a reportar lo que saben), y que los inmigrantes se conviertan en blanco favorito de los criminales porque saben que esos inmigrantes no llamarán a la policía”.
La Police Foundation presentó este año un reporte que detalla cómo destinar policías a labores migratorias es contraproducente porque desvía escasos recursos, aumenta la posibilidad de demandas, y genera desconfianza en la misma comunidad que pretende protegerse.
Art Venegas, ex jefe de la policía de Sacramento y director del proyecto Law Enforcement Engagement Initiative (LEEI), lamentó que la atención nacional se centre en figuras como el alguacil Joe Arpaio en Arizona y sus cuestionables tácticas de aplicación del programa 287(g), que permite a policías locales fungir como agentes migratorios, cuando hay policías a través del país que están solicitándole al Congreso y a la actual administración del presidente Barack Obama, que avancen una reforma migratoria amplia.
“Hay jefes de policía y alguaciles que no están haciendo lo que hace Arpaio. Son la mayoría silenciosa”, declaró Venegas a America’s Voice.
La administración republicana de George W. Bush interpretó las derrotas de planes de reforma migratoria en el Congreso en 2006 y 2007 como luz verde para intensificar las medidas policiales de todo tipo que demostraran “mano dura” contra los indocumentados, a pesar de que el ex presidente promovió la reforma migratoria. Aparte de muros físicos y virtuales, se recrudecieron las redadas aterrorizando a comunidades enteras, y también se intensificó la aplicación de un programa, el 287 (g), que en honor a la verdad, ve luz como parte de la nefasta reforma migratoria de 1996 que promulgó el presidente demócrata Bill Clinton.
Los resultados han sido terribles para la comunidad inmigrante y las minorías, sobre todo los latinos, porque el 287(g) resultó en el uso de perfiles raciales y excesos ilustrados a la perfección por Arpaio, investigado incluso por la división de derechos civiles del Departamento de Justicia.
Aunque más de 520 organizaciones defensoras de derechos civiles, humanos y de los inmigrantes le han solicitado a la administración de Barack Obama que cese la implementación del programa, la decisión del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) fue revisarlo para presuntamente garantizar que no se usen perfiles raciales ni se cometan excesos. A Arpaio, por ejemplo, no le renovaron la autoridad para aplicar el programa en las calles del condado de Maricopa, pero sí para que siga identificando indocumentados en las cárceles condales.
Empero, esta vez son los propios policías los que abogan por soluciones pragmáticas.
“El hecho de que muchos de estos programas hayan perjudicado la relación entre las comunidades y las agencias policiales locales, no parecía importar entonces. Pero esos policías locales y estatales están reclamando su territorio”, afirmó Lynn Tramonte, subdirectora de America’s Voice.
En el pasado, uno de los asuntos que frenó el avance de la reforma migratoria fue que sus opositores la presentaron como una opción entre el “imperio de la ley” o premiar a quienes han quebrantado la ley.
“Pero este creciente apoyo de los propios agentes del orden público demuestra que incluso desde el punto de vista de la propia policía la solución apropiada y realista es una reforma migratoria integral”, agregó Tramonte.
Y en la búsqueda de apoyo en el Congreso, los policías a favor de la reforma migratoria son un aliado convincente.
Venegas admite que para muchos policías alzar la voz en favor de la reforma no es sencillo pues algunos incluso han enfrentado represalias.
Pero cada vez hay más Venegas y Brattons en nuestro entorno.
Como indicó Rick Braziel, Jefe de Policía de Sacramento: “sin la reforma migratoria integral nuestras comunidades y nuestra nación están en riesgo”.
Estos son algunas de las organizaciones policiales que han emitido comunicados, resoluciones, o reportes apoyando la reforma migratoria amplia:
Resolución de apoyo a la reforma migratoria de la Organización Nacional de Ejecutivos Policiales Negros (NOBLE, por sus siglas en ingles):
Las redadas migratorias han entorpecido las investigaciones sobre violaciones de derechos laborales e incluso han resultado en que trabajadores vulnerables sigan siendo explotados por patronos inescrupulosos, concluyó un nuevo reporte de la organización America’s Right at Work, la central sindical AFL-CIO, y el National Employment Law Project.
Más aún, por más redadas que conduzcan, no se solucionaría el problema de fondo pues según el reporte,
“con ocho millones de trabajadores indocumentados en la economía estadounidense y casi ocho millones de centros de trabajo, le tomaría a ICE (Oficina de Inmigración y Controles Aduanales) 1,272 años dar con la actual población de trabajadores no autorizados”.
Según el reporte, los afectados no son únicamente los trabajadores indocumentados que temen quejarse de sus condiciones laborales, sino todos los empleados al no abordarse las violaciones laborales que puedan estarse suscitándose en ese trabajo.
El reporte examina los operativos migratorios intensificados desde el año 2006 bajo la administración de George W. Bush.
Uno de los más dramáticos se condujo en mayo de 2008 en la procesadora Agriprocessors de Postville, Iowa donde más de 600 trabajadores fueron detenidos y poco más de 300 entregados a las autoridades migratorias.
“De los muchos aspectos perturbadores de la redada de Agriprocessors, hay dos que destacan: Primero, que la Oficina de Inmigración y Controles Aduanales (ICE) condujo la redada después de recibir notificación de un sindicato de que estaba buscando la organización sindical de los trabajadores…. Segundo, tanto en Agriprocessors y en otros de los casos aquí resumidos fueron activistas y no ICE los que entrevistaron a los trabajadores y determinaron que muchos eran menores de edad y que habían padecido abusos laborales, incluyendo abuso sexual, discriminación, extorsión y eran, por lo tanto, elegibles para algunos remedios legales”.
El reporte reiteró que las protecciones laborales entorpecidas por los operativos migratorios son garantizadas para todos los trabajadores sin importar su situación migratoria.
“El enfoque centrado en la aplicación de leyes migratorias sin ninguna preocupación por la violación de leyes laborales ha permitido que patronos que han cometido violaciones laborales rampantes sigan lucrándose empleando trabajadores aterrados que temen quejarse”, agrega el reporte.
El alza de operativos migratorios y la creciente cooperación de policías locales en la aplicación de leyes migratorias han resultado en que se afecten los derechos laborales de todos los trabajadores, añade.
Los grupos recomiendan que se retorne a los acuerdos previos que suponían cooperación entre autoridades migratorias y laborales para garantizar que la aplicación de esas leyes migratorias no interfiera con las protecciones laborales.
La administración Obama dio un giro al estilo de las redadas tradicionales sustituyéndolas con redadas administrativas mediante las cuales se identifican las discrepancias en los datos de ciertos empleados y se le notifica a la empresa. Si el empleado no puede probar que se trata de un error, seguramente será despedido al asumirse que es indocumentado.
Es decir, que el efecto de las nuevas redadas sigue siendo el mismo.
“Más importante aún, centrarse en redadas y otros tipos de medidas de aplicación de leyes migratorias sin tomar en cuenta las leyes laborales y de trabajo no aborda lo que realmente está sosteniendo la inmigración indocumentada: la imperturbable capacidad de los empleadores de explotar económicamente a los trabajadores inmigrantes”, concluye el reporte.
Mayores razones para que se apruebe una reforma migratoria integral.
Univision te da las respuestas para todas tus preguntas sobre la campaña Reforma Migratoria PRO América. Infórmate y únete a la campaña. La reforma solo será posible con tu participación.
Poco antes de que el presidente Barack Obama se reuniera en Washington con legisladores demócratas y republicanos para iniciar el debate de la reformamigratoria, un grupo integrado por más de 400 organizaciones lanzó una campaña nacional con el objetivo de presionar a la Casa Blanca y al Congreso para que aprueben una ley que permita legalizar a la mayoría de los casi 12 millones de indocumentados que viven en Estados Unidos.
La Campaña ‘Reform Immigration For America‘ (’Reforma Migratoria Pro America‘), dicen los organizadores, es una iniciativa nacional que combina los esfuerzos de individuos y organizaciones comunitarias para luchar por una reforma migratoria ‘integral’ viable.
El término ‘integral’ abarca áreas de seguridad fronteriza (vigilancia, muro y Border Patrol), verificación de empleo, modernización del servicio de inmigración, reunificación familiar y legalización de extranjeros sin papeles, entre otros componentes.
Los dirigentes del grupo dijeron que la campaña pretende crear una red de personas en todo el país que estén listas para trabajar y obtener los 279 votos que se necesitan para que el Congreso apruebe la reforma migratoria.
Los 279 votos se dividen en: 218 escaños de la Cámara de Representantes y 60 asientos del Senado. Sin este número, el debate fracasará, como ocurrió en las discusiones de 2006 y 2007.
Quiénes participan
Activistas, líderes religiosos, dirigentes sindicales, empresarios, grupos comunitarios de derechos civiles, organizaciones de derechos humanos y de ayuda a los inmigrantes son la base del equipo nacional de trabajo que integran el equipo de ‘Reform Immigration For America’.
“Nuestra visión de la reforma migratoria incluiría a inmigrantes y ciudadanos estadounidenses trabajando hombro con hombro para lograr mejores salarios, mejores condiciones y mayores protecciones laborales que garanticen que todos se apeguen a las mismas reglas, así como dificultar que los empleadores inescrupulosos se aprovechen de los inmigrantes”, se lee en la página digital del movimiento.
Agrega que Estados Unidos será más fuerte en la medida que “confiemos en nuestro sistema de inmigración para que las personas respeten el proceso, y el proceso también respete a la gente”.
¿Qué opina de la campaña? ¿Participará enviando un correo electrónico a su congresista o senador? Comente aquí.
Por qué ahora
‘Reform Immigration For America’ responde que ahora es el momento “simplemente porque el sistema de inmigración de Estados Unidos, en su forma actual, no funciona”.
Añade que repararlo “plantea un enorme reto” y advierte que para ello se necesita “tomar medidas inmediatas”.
“Este es el momento de hacer lo correcto y de luchar por soluciones prácticas que nos beneficien a todos y que reestablezcan el estado de derecho, allanen el camino a la ciudadanía, permitan la unidad familiar, y ofrezcan un trato justo para los trabajadores”, apuntó.
Explica que las redadas en lugares de trabajo y vecindarios, y algunos policías deshonestos (a todos los niveles) atemorizan a los trabajadores inmigrantes y dividen familias sin que ello resulte en mayor seguridad, y sin resolver los verdaderos problemas de nuestro sistema de inmigración.
“Leyes obsoletas obligan a muchas familias estadounidenses a permanecer separadas durante años y, en algunos casos, durante décadas por los retrasos y obstáculos que supone nuestro sistema migratorio”, subraya.
Igualdad de derechos
‘Reforma Migratoria Pro America’ esta convencida que el cambio de sistema “supondrá que todos salgamos fortalecidos, porque se pondrá fin a la existencia de dos clases de trabajadores: los que tienen papeles y los indocumentados”.
“Y terminará con los empleadores que los explotan fácilmente”, subrayó.
Refirió que muchas de las leyes vigentes son anticuadas y obsoletas e imposibles de implementar, “lo que conduce a buena parte de los inmigrantes a la clandestinidad y a que pocos recurran a los canales legales adecuados para poder trabajar en Estados Unidos”.
Por estos motivos, “cada año cientos de miles de inmigrantes son detenidos, muchos de ellos deportados, muchas personas se ven forzadas a arriesgar sus vidas al no poder ingresar legalmente a Estados Unidos; algunos mueren en el desierto y otros en los centros de detención a causa de las terribles condiciones en las que se encuentran por negligencia de parte de las autoridades”, explica.
La reforma
“Todavía no se ha escrito la legislación de reforma migratoria”, advirtió en marzo una fuente de la Casa Blanca a Univisión.com. Pero entre marzo y junio los integrantes de ‘Reform Immigration For America’ ha trabajado en conceptos que debe incluir la ley que será redactada en el verano y enviada al Congreso a comienzos del otoñó.
“La reforma migratoria debe promover oportunidades económicas”, se lee en el documento que justifica la campaña. “Debemos renovar nuestro compromiso de ayudar a los estadounidenses de bajos ingresos a mejorar sus perspectivas laborales y a ascender económicamente para hacer realidad el sueño americano”.
Reitera que el proyecto de legislación “debe ser integral”, porque los problemas actuales deben ser abordados “de manera amplia”.
También recomienda analizar “cómo debemos abordar nuestra relación con otras naciones” y trabajar conjuntamente con otros países para desarrollar estrategias a largo plazo y evitar que el flujo de inmigrantes indocumentados siga presionando las fronteras de Estados Unidos.
Las exigencias para el proyecto de reforma migratoria son claras y breves.
Que funcione.
Que tenga un enfoque racional y humanitario hacia la población indocumentada.
Que incluya una vía de legalización para los 12 millones de indocumentados.
Que el proceso sea riguroso.
Que quienes legalicen su permanencia obtengan la residencia permanente.
Que los residentes permanentes puedan alcanzar la ciudadanía.
Que proteja a los trabajadores estadounidenses y a los trabajadores inmigrantes.
Que al legalizar la estadía de millones de trabajadores mejore los salarios y las condiciones laborales en Estados Unidos y otros países.
Que la verificación de empleo sea precisa y eficiente, tanto para beneficio de los trabajadores como de los empleadores.
Que aumente la cantidad de visas para garantizar la reunificación familiar.
Que la política de seguridad en las fronteras aborde las verdaderas amenazas y se concentren en individuos violentos, empleadores sin escrúpulos, traficantes de drogas y aquellos que podrían aprovecharse del sistema de inmigración para dañar a la nación.
Como participar
‘Reform Immigration For America’ quiere inundar de correos electrónicos el Congreso de Estados Unidos con mensajes de apoyo a la reforma migratoria amplia con vía de legalización.
En los debates de 2006 y 2007 ambas cámaras del Congreso recibieron millones de mensajes en contra de una reforma que sacara de las sombras a los millones de indocumentados que viven en Estados Unidos y por ese motivo esta vez quieren revertir la tendencia.
“Queremos atraer a quienes deseen una solución con sentido común para nuestro dañado sistema de inmigración, que refuerce la igualdad de oportunidades y el estado de derecho, que trate con respeto y dignidad a las familias inmigrantes trabajadoras, y que permita que todas las comunidades y familias en Estados Unidos avancen juntas”, dicen los organizadores.
“Existe la posibilidad de que se apruebe la reforma migratoria integral este mismo año. Diles a tus amigos que necesitamos de su ayuda para presionar al Congreso para que apruebe la reforma migratoria”, reiteró ‘Reform Immigration For America’.