Mantener la frente baja y trabajar duro, así se puede describir la vida de José Vargas. En un reciente artículo en New York Times, Vargas relata la historia de su arduo trabajo y su lucha por convertirse en el respetado reportero y miembro de un grupo ganador del premio Pulitzer que es hoy en día.

Pero el enfoque de la historia de José Vargas no es su lucha, ni su trabajo, el enfoque es su estatus migratorio ya que Vargas es un inmigrante indocumentado. Enviado por su madre con un coyote por avión, Vargas llego a este país a los 12 años a vivir con sus abuelos, quienes ya eran ciudadanos naturalizados. No sabiendo de su status migratorio Vargas visito el Departamento de Vehículos Motorizados (DMV) con la esperanza de obtener su licencia de conducir y fue allí que se dio cuenta de su estatus.

Desde ese día Vargas ha vivido con el temor de ser deportado del único hogar que él ha tenido. Por esta razón Vargas ha mantenido la frente baja y trabajado duro pensado que así no tendría que preocuparse de ser deportado.

Actualmente, 11 millones de inmigrantes viven en los Estados Unidos como indocumentados. Cada uno viviendo con el temor, la esperanza de una vida mejor y el deseo de contribuir a la sociedad y al país que consideran su casa. Pero, nuestro actual sistema migratorio separa familias y obliga a millones de inmigrantes trabajadores a vivir en las sombras.

La historia de Vargas nos permite entender sus experiencias personales, pero también nos permite observar la realidad de millones de inmigrantes que trabajan duro cada día. Nos mueve a decir: Ya es hora de poner un alto a las mentiras, a la preocupación y al temor.

Tags: , ,