REFORMA MIGRATORIA EN EL CONGRESO 111

Principios de Una Reforma Migratoria


Rich Stolz, Director de la Campaña

A medida que el gobierno y el Congreso se preparan para empezar a debatir la reforma migratoria, instamos a los legisladores a que se guíen por los siguientes principios:

La reforma migratoria debe fomentar las oportunidades económicas. Debemos renovar nuestro compromiso de ayudar a los estadounidenses de bajos ingresos a mejorar su futuro laboral y ascender en la escalera económica hacia el cumplimiento del Sueño Americano. Aquellos que se oponen a la reforma tratan de enfrentar las necesidades de los trabajadores nacionales con las de los trabajadores inmigrantes. Sin embargo, la reforma que nosotros defendemos funcionaría como la marea que cuando sube, hace que todos los barcos floten sobre el agua.

Una reforma en la que inmigrantes y ciudadanos trabajen hombro con hombro, con las mismas protecciones laborales, acceso a programas y servicios, al debido proceso de ley, un sistema que funcione para ellos y sus familias. Esta es nuestra visión de un Estados Unidos más fuerte.

La reforma migratoria debe ser integral. Una reforma de inmigración integral haría que nuestra nación vuelva a ser una nación de inmigrantes y de leyes. A menos que reformemos de manera amplia nuestro dañado sistema migratorio, no podremos resolver el problema actual.

Entre los componentes necesarios de la reforma están: (1) mejorar la situación económica de todos los trabajadores en Estados Unidos; (2) legalizar la situación migratoria de los inmigrantes indocumentados que trabajan y viven en Estados Unidos; (3) reformar los programas de visados para mantener la unidad familiar, proteger los derechos de los trabajadores, y garantizar que la inmigración futura esté regulada y controlada, y que no sea ilegal y caótica; (4) implementar medidas de seguridad que sean inteligentes y efectivas dirigidas a luchar contra los peores infractores de las leyes de inmigración y laborales; (5) dar prioridad a la integración de los inmigrantes en nuestras comunidades y en nuestro país; y (6) respetar los derechos del debido proceso para todos en Estados Unidos.

Una reforma a largo plazo necesita soluciones a largo plazo. Los factores que determinan las tendencias migratorias no son sólo nacionales, sino que el problema trasciende más allá de nuestras fronteras. Por lo tanto, es importarte analizar cómo abordamos nuestras relaciones con otras naciones. Debemos ocuparnos del aspecto interno de este problema y eventualmente, trabajar con otros países para desarrollar estrategias a largo plazo que mejoren las condiciones económicas en las regiones de donde provienen muchos de los inmigrantes económicos. Emplear un enfoque responsable en este sentido, junto con iniciativas concentradas en mejorar las destrezas y oportunidades de nuestra fuerza laboral nacional, mejorará la situación económica de todas nuestras comunidades.

Un paquete de reformas que funcione para todas las comunidades y las familias en Estados Unidos debe incluir lo siguiente:

Un enfoque racional y humanitario para la población indocumentada. Debemos atender a los más de 12 millones de inmigrantes indocumentados que viven en este país y crear un riguroso proceso de registro que conduzca hacia la legalización, la residencia permanente y eventualmente, la ciudadanía. Es necesario hacer un censo de los inmigrantes indocumentados que trabajan y viven en Estados Unidos mediante un programa de registro que incluya aceptar razonablemente que se verifiquen antecedentes, el pago de una multa apropiada, pagar impuestos y estudiar inglés. A los inmigrantes indocumentados que cumplan con esos requisitos se les debe permitir iniciar el proceso de legalización y residencia permanente que conduzca finalmente a la ciudadanía.

Proteger a trabajadores estadounidenses e inmigrantes. La reforma de inmigración es un componente más de la lucha por obtener verdadera seguridad económica, contribuyendo así a una agenda compartida de prosperidad que mantenga y mejore los salarios y las condiciones laborales en Estados Unidos y otros países. Específicamente, debemos proteger el derecho de todos los trabajadores a organizarse y negociar de manera colectiva, proporcionar seguridad y salud laboral, así como proteger a todos los trabajadores de la discriminación independientemente de dónde nacieron. Esto garantizará que las políticas de inmigración no reduzcan los salarios y empeoren las condiciones laborales, o que creen incentivos para que los empleadores inescrupulosos actúen fuera del sistema legal. Asimismo, todo sistema de verificación laboral deberá determinar de manera precisa y eficiente si los trabajadores disponen de permiso de trabajo, al tiempo que se protege a los empleados y a los empleadores que obran de buena fe. El sistema debe minimizar los problemas en el lugar de trabajo, evitar la discriminación e incluir suficientes medidas de protección a la privacidad y que garanticen el debido proceso.

Es necesario adjudicar suficientes visados para así cerrar los canales ilegales de inmigración. Una de las grandes fallas de nuestro sistema actual es que el Congreso determina de manera arbitraria el nivel de inmigración legal como resultado de un acuerdo político, independientemente de las verdaderas necesidades del mercado laboral. Esta falla ha contribuido a que se desarrolle un mercado laboral en Estados Unidos que no está regulado pero sí altamente integrado en el sistema laboral del país. Los canales de inmigración ilegales resultantes han creado una economía clandestina que permite que los empleadores sin escrúpulos manipulen el sistema en detrimento de los trabajadores y empleadores serios. Para poder cerrar estos canales de inmigración ilegal, deberá despolitizarse la adjudicación de visados de trabajo y ponerse en manos de una comisión independiente que pueda evaluar la escasez de mano de obra y determinar el número y las características de trabajadores extranjeros que habrán de admitirse con autorización del Congreso.

Mejorar la seguridad y protección de nuestra nación. Es necesario contar con una estrategia de seguridad sensata para garantizar la seguridad en el país, proteger el debido proceso y los derechos humanos, hacer un uso más eficiente de las herramientas y políticas públicas disponibles, y ser responsable desde el punto de vista fiscal. Tal estrategia daría prioridad a las medidas policiales y judiciales necesarias que aborden las verdaderas amenazas, como procesar y expulsar a individuos violentos que supongan una amenaza a la seguridad pública; emprender procesos legales contra empleadores sin escrúpulos que exploten a los trabajadores vulnerables para mejorar su ventaja competitiva; poner fin al tráfico y contrabando de drogas que se beneficia de la explotación humana; y evitar que quienes pretenden dañar al país puedan aprovecharse del sistema de inmigración. Sin embargo, esta estrategia debe incluir medidas que garanticen el respeto a los derechos civiles y las leyes laborales. Aunque detener a una persona puede ser algo necesario en algunos casos, debe usarse como último recurso y tanto el Congreso como el gobierno, deben garantizar que se respete la seguridad y el bienestar de todos los detenidos y que reciban un trato humano exigiendo la creación y el cumplimiento de normas de detención. Una estrategia de inmigración eficaz y sensata no debería incluir el uso constante de la policía local para implementar las leyes federales de inmigración, ni redadas indiscriminadas en lugares de trabajo y vecindarios, ni políticas de detenciones colectivas.

Establecer una política fronteriza estratégica que refleje los valores estadounidenses. La mejor manera de garantizar que nuestras políticas fronterizas protejan nuestra seguridad nacional es mediante una estrategia en la frontera que conceda prioridad a la seguridad y la protección de las comunidades fronterizas y que al mismo tiempo las consulte a lo largo del proceso. Debemos crear soluciones integrales para la frontera que logren un equilibrio entre el cumplimiento de la ley, el desarrollo económico, y los derechos humanos y civiles. El cumplimiento de la ley en la frontera requiere de mecanismos claros de responsabilidad, como una Comisión de Revisión del Cumplimiento de la Ley en la Frontera que garantice que se protejan los derechos de los residentes e inmigrantes fronterizos, y que las medidas para garantizar el cumplimiento de la ley sean fiscalmente responsables.

Mantener unidas a las familias estadounidenses. Se deben reformar nuestros anticuados canales de inmigración que han mantenido separadas a las familias durante decenios, y reestablecer nuestra promesa de fomentar la unidad familiar. Se debería acelerar el proceso de aquellos que están atrapados en interminables listas de espera, y quienes ya han conseguido un visado de trabajo, deberían poder mantener intacto su núcleo familiar.

Fomentar la integración de los inmigrantes. El gobierno federal debe ayudar a los nuevos inmigrantes a aprender nuestro idioma y nuestras leyes, garantizar igualdad de oportunidades para que participen en programas y servicios, y apoyar los esfuerzos de los gobiernos locales y estatales por ayudar a la integración de estos nuevos estadounidenses. La constante reducción de fondos para cursos de inglés y educación cívica desacredita la importante meta de integración de los inmigrantes.

Proteger los derechos fundamentales de todos. La Constitución garantiza el debido proceso para todas las personas en este país. No obstante, nuestro gobierno no ha cumplido con esa garantía en su trato a los inmigrantes. El Congreso debe reestablecer las libertades civiles básicas de todo individuo en este país y renovar nuestro compromiso con los valores estadounidenses fundamentales de equidad y justicia.